lunes, 24 de junio de 2013

Proyecto del Palacio de Justicia de Lima, Perú




Define el Diccionario de Autoridades de la Real academia Española (1737): el vocablo Palacio como “La Cafa en que hacen fu refidencia los Reyes. Viene del Latine Palatium… es dicho qualquiera donde el Rey ayunta paladinamente… Por extensión, fe toma por qualquiera cafa funtuofa en que habitan personas”.
 
       Antes, Sebastián de Covarrubias, en su libro Tesoro de la Lengua Española (1611), definía como “Casa de Emperador o Rey. Este nombre fue particular del Palacio de Roma, que estaba en el Monte Palatino”. También añade, como lugar de encuentro. De allí viene que antiguamente, en solariegas casas particulares, se llamaba Palacio a una sala común.

El Palacio de Justicia de Lima es la sede principal de la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú y símbolo del Poder Judicial del Perú.

Se encuentra ubicado en el cercado de Lima frente al Paseo de los Héroes Navales, en una de las plazas más grandes e importantes del Perú, lugar donde se encuentra la sede de uno de los poderes del Estado.


 La obra fue propuesta durante el gobierno de Augusto Leguía en su política de modernización y occidentalización de la capital y fue finalizada e inaugurada el 5 de diciembre de 1939 por el entonces presidente Óscar R. Benavides.1 Fue terminado un año después del actual Palacio de Gobierno.

En su pórtico existen dos leones de mármol que, según lo que señala la tradición popular, pertenecieron a una serie de felinos pétreos (más de doce) que adornaban el balneario de Chorrillos y que, después de la Guerra del Pacífico, sólo quedaron unos pocos que fueron reubicados en el Paseo Colón del centro de Lima.


Con el paso de los años, dichas esculturas fueron deterioriándose hasta sólo quedar dos, que fueron ubicadas en la escalinata de acceso, a ambos lados de la puerta principal. Es por ello que existe un marcado contraste entre el blanco del mármol de las esculturas y el gris del granito del resto del inmueble.

El edificio, de fachada de estilo neoclásico, fue obra del arquitecto polaco Bruno Paprowsky quien se inspiró en el Palacio de Justicia de Bruselas (obra de Joseph Poelaert) de estilo ecléctico,3 con elementos greco-romanos y con cúpula, no obstante este monumento arquitectónico carece de ella aunque en los planos originales figuraban una cúpula y una torre.

En este sentido, fue acuñada una medalla conmemorativa de bronce en 1939 en la cual se puede observar el Palacio previsto según los planos originales, aunque después del golpe militar que derrocó a Augusto Leguía en 1930, los planes cambiaron. Guarda también cierta similitud con el Palacio del Congreso de la Nación Argentina en Buenos Aires.


Link

domingo, 23 de junio de 2013

Arq. Tito Pesce Schreier.
IN MEMORIAM




Posteo en estas páginas un recordatorio del amigo que ya partió.

El 02 de julio del 2011  falleció en la ciudad de Piura nuestro querido maestro y amigo Tito Pesce. El nació el 18 de marzo de 1945 en la ciudad de Lima.

Su formación académica de Arquitecto la realizó inicialmente en la Universidad Nacional de Tucumán y culminó la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de Ingeniería.

Realizó sus estudios completos de Magister en la Universidad Nacional de Ingeniería. 



domingo, 2 de junio de 2013

Comparto mis Sketchs


Percy Acuña Vigil

Casona en Barranco. Acuarela y tinta china. Papel Congrains, 300 gr.

Beach facilities in Miraflores, Lima. Before change of use.
Watercolour. Schoellershammer paper.



Watercolour and China ink. Arches 300 gr.

Miraflores Town Hall.
My personal Watercolour album

Album




















lunes, 30 de julio de 2012

El urbanismo olvidado.

La relación entre el urbanismo y la arquitectura, tuvo una polémica ya superada en los años sesenta, dejo como lección el sentido ético del urbanismo.

El urbanismo hoy día es la ciencia de la administración de los valores urbanos. El urbanista hoy día no es un formalista, es un educador cuya tarea no es la de crear una ciudad sino formar a un conjunto de personas que tengan el sentimiento de la ciudad, que sean gestores de su desarrollo,que sepan orientar en administrar en el interés común un patrimonio de valores, económicos, históricos, estéticos, morales, colectivos e individuales reconocidos, latentes en el inconsciente colectivo. 1

Es una disciplina que fluctúa entre la estética, y la sociología, la economía y la política, la higiene y la tecnología y es el marco en donde se desenvuelve la arquitectura y su adecuación a ella evita la soberbia y pedantería que hace que este descontextuada, que sea superflua y que responda solo al consumo visual y marketero de las elites consumistas.

El proyecto urbano ve en la ciudad el origen y la razón de toda la arquitectura. Aldo Rossi en LA ARQUITECTURA DE LA CIUDAD 2 pone de manifiesto esta situación en:

La tradición,
La historia,
La relación edificio-ciudad o tipología edificatoria-morfología urbana,
La Relación análisis –proyecto,
La relación entre elementos primarios y residencia
La idea de monumento,
La idea de memoria colectiva.
Todos estos temas son la base del proyecto urbano.

Carlo Aymonino 3 cuando se refiere a la ciudad la define como una organización en donde se representa cualquiera de sus fenómenos posibles en la que su propia historia es la historia de la superposición, transformación y huellas de todas las arquitecturas pensadas y construidas. La idea de ciudad, planteada por los griegos y los romanos es el legado al mundo occidental.

Poco a poco el paso de la historia ha ido configurando la concepción actual de la ciudad, que constantemente hace referencia a las tesis pioneras que pasando por la ciudad renacentista, por las tesis de Otto Wagner y Camillo Sitte, de Tony Garnier, por los CIAM y la carta de Atenas, por los planteamientos de la Deutscher Werkbund y la Bauhaus, plantean las claves del nuevo proyecto urbano.

Este proyecto urbano consiste en intervenciones pluri funcionales que eviten la zonificación y atiendan las calles, las plazas, los jardines, los barrios como instrumentos del proyecto urbano. El proyecto es el todo urbano. No deja nada al azar. No solo pone orden en la ciudad sino que controla arquitectónicamente los elementos, los espacios libres, los edificios que la conforman.

Siguiendo las condiciones que el restaurador debe cumplir de acuerdo con Gustavo Giovannoni uno de los redactores de la Carta del restauro de Atenas, se sostiene que además de historiador, constructor y artista este, el arquitecto restaurador, el arquitecto urbanista, debe incorporar toda la tradición sobre la ciudad artística, enunciada en términos modernos desde Camillo Sitte.

En la carta de Atenas del 33 y en la de Venecia del 64 se sostiene la tesis de la intervención urbanística integral como marco para la intervención arquitectónica. La teoría de Aldo Rossi propugna la salvaguarda de las estructuras urbanas, propugna la aprehensión de las virtudes esenciales de cada lugar adecuando sensiblemente cualquier intervención a las condiciones históricas urbanas y culturales en cada caso.

Es evidente que la renovación urbana y las intervenciones urbanas de cualquier tipo demandan de este modo una actitud ética urbanística que contemple la tectónica del lugar, que tenga decoro y que su euritmia sea valorada.

1 Giulio Carlo Argan: El espacio visivo de la ciudad, en Historia del arte como historia de la ciudad, Laia, Barcelona, 1984.
2 Aldo Rossi: La arquitectura de la ciudad, G. Gili, Barcelona, 1971.
3 Carlo Aymonino: El significado de las ciudades, Ed. Blume, Madrid, 1981, p.33

De que habla la arquitectura




En el dialogo platónico sobre la arquitectura escrito por Paul Valery 1, Eupalinos, el arquitecto dice “…cuanto mas medito sobre mi arte, mas lo ejerzo; cuanto mas pienso y obro, mas sufro y mas me alegro como arquitecto…” construir dice mas adelante “es construir-se”, es “conocerse a si mismo”.


Mies Van der Rohe 2 decía que aprendió la arquitectura de “ los edificios viejos, con su bella y sencilla construcción, su maravillosa artesanía, su hermosa proporción, su falta de sofisticación”, quería encontrar las relaciones precisas entre la civilización, la cultura y la arquitectura; sabia que la arquitectura era siempre la expresión de su tiempo, de su época3 . Su oficio lo aprendió trabajando con buenos arquitectos, previamente trabajo en el taller de cantería de su padre y aprendió el dibujo en un taller de estucos. Conoció la madera diseñando detalles de muebles.


Adolf Loos en la mayor parte de sus escritos persiguió la transformación de las costumbres en pos de una nueva cultura de lo cotidiano. Esa idea del mundo la llego a plasmar arquitectónicamente en una serie de dualidades contrapuestas como arte-arquitectura, exterior-interior, volumen-espacio, ornamento-material.


Louis Kahn descubrio el gran suceso de la arquitectura frente a la arquitectura griega.


Le Corbusier afirmaba “la clave es mirar…mirar, observar, ver, imaginar, inventar, crear.” Para él el dibujo, la escritura y la paciencia eran los instrumentos con los que se apoyaba en sus análisis arquitectónicos durante sus viajes de formación.


Cuando Le Corbusier se refería a la arquitectura hablaba de una conmoción arquitectónica de juegos, sabiduría, relaciones, dualidades, volúmenes, luces que provocan una sensación arquitectónica, esta experiencia en el que mira, recorre y vive una arquitectura es arquitectura; de esta manera se aprende arquitectura mirando, recorriendo el mundo, viviendo en suma, es como se aprende arquitectura, lo demás es oficio, dibujo, construcción, urbanística..


Todas estas experiencias nos muestran como poco a poco sus autores descubrieron el fundamento de los propios lenguajes de los arquitectos.


En síntesis cualquier operación arquitectónica es siempre una intervención sobre una realidad que acabara siendo transformada. La intervención arquitectónica sobre ella tiene pues unos principios generales, una idea de regularidad, unas normas en torno a las que se debe desarrollar la arquitectura, pasando por materias científico técnicas que atienden todo el abanico de asuntos arquitectónicos.


Pero hay algo mas y esto ha venido a plantearlo la teoría de la deconstruccion 4. La différance derridiana alude a la existencia de intervalos que evitan la relación univoca entre regla y los usos particulares de esa regla5 . La de-construcción propone descubrir lo otro, ese algo mas que caracteriza una obra de arte; que la separa mas allá del código y que, sobre todo, fundamenta toda interpretación 6.


1 Paul Valery: Eupalinos o el Arquitecto, 1921, Galería Yerba y otros eds., Murcia, 1982.

2 Ludwig Mies Van Der Rohe: Escritos, Diálogos y Discursos, Galería Yerba y otros Eds. Murcia, 1981.

3 Bruno Zevi: Architectura in Nuce, Aguilar, Madrid, 1969.

4 Jonathan Culler: Sobre la deconstruccion, Catedra, Madrid, 1984.

5 Richard Rorty: Contingencia, Ironia y solidaridad, Paidos, Barcelona, 1991.

6 Ilya Prigogine e Isabelle Strengers: La nueva Alianza. Metamorfosis de la ciencia, Alianza Editorial, Madrid, 1983.

domingo, 29 de julio de 2012

Sobre tendencias en la arquitectura de hoy


Casa Wiracocha. Luis Miroquesada Garland
(Demolida por el consumo y la imprevisión)



 La arquitectura en el medio, en terminos generales, se comporta como un instrumento de especulación (económica y estética), es cerrada (autista y ensimismada), es simple (incompleta y parcial), y suele materializarse persiguiendo un juego formal y programático (virtualizada). Frente a la preponderancia de la arquitectura de éste tipo, dedicada a la simple especulación de todos los tipos y a todo nivel, es importante la entrevista  siguiente al arquitecto Juhani Pallasmaa.


Sobre crítica arquitectónica 
Percy C. Acuña Vigil

El papel de la crítica, en las circunstancias de la arquitectura actual en el medio, es escribir sobre el entorno construído, que ahora es experimentado, hoy más que antes, por la mayoría del público. Implica escribir sobre "Arquitectura", para la mayoría de la población.

Uno tiene todo el derecho a discutir que la arquitectura tiene que ver también p.e. con cuestiones de accesibilidad, el uso de los materiales, y la política del uso del suelo, sobre el impacto sobre el espacio construido y sobre la industria de la construcción, sobre su pertinencia, o sobre su identidad etc.
 
La critica debe ayudar a que la gente se de cuenta de que los edificios de  vivienda p.e. son también una preocupación de arquitectura, y que toda persona tiene derecho a la crítica, o a opinar sobre los edificios que ahora se construyen en cada esquina. Si los críticos locales eligen sólo escribir alienadamente sobre productos de arquitectura de vanguardia en algún lugar del primer mundo - citando a Le Corbusier, o a alguno de los iconos de la arquitectura comercial - entonces, la crítica de arquitectura no tendrá audiencia, ni ímpacto, determinando que ese tipo de crítica no sea eficáz.  Se requiere por el contrario una herramienta de crítica para  contribuir a que la actividad arquitectónica tenga mayor calidad.  p.e. pienso en los programas banales de TV que hablan de decoración para edificios de la "elite", haciendo una seudo mezcla, desorientadora y de pesima calidad, como si fuese arquitectura.

En pocas palabras,  los usuarios de la vida cotidiana de la arquitectura deben de informarse y darse cuenta de que todo lo que se construye debe y puede ser criticado -  las personas deben darse cuenta de que incluso las urbanizaciones de todos los tipos, los proyectos de vivienda, las pistas y los intercambios viales, los centros comerciales y toda obra que cambie el medio ambiente puede y debe ser criticado - para poder entonces acabar con la situación de la arquitectura puramente comercial que tenemos hoy en día: 

Arquitectura de mala calidad en general, en donde se encuentra edificios de vivienda diseñados para el "negocio", incumpliendo hasta los mínimos estandares  de diseño,  viviendas, ilógicamente diseñadas y llenas de increibles fallas elementales de diseño, hasta construcciones que son puro alarde y no tienen niguna utilidad y que son un derroche y que además no cumplen con ninguno de los postulados mas elementales de función arquitectónica y de respeto urbano,  en donde la población y la comunidad estan al margen de todo lo que ocurre en su entorno, pues no se tiene sistemas de consulta organizados ni implementados...
Link al artículo sobre crítica arquitectónica publicado en Urbanoperu.

jueves, 5 de julio de 2012

Una visión de la arquitectura latinoamericana.

Publicado en Urbanoperu el el Mié, 2006-11-01 11:36.


El conocimiento de la arquitectura latinoamericana en nuestro medio es poco, tanto como el que tenemos incluso de nuestra propia arquitectura, el cual esta limitado a una élite informada y que además es la que tiene acceso al consumo de ella. Con la finalidad de proporcionar una aproximación al conocimiento de algunas opiniones sobre la arquitectura latinoamericana les adjunto una reseña de Roberto Segre titulada.

Una vision fragmentaria del “otro”: arquitectura latinoamericana 1930-1960
Reseña de Roberto Segre



El tema de los altibajos acaecidos respecto al interés o desinterés por la arquitectura latinoamericana entre los estudiosos del “Primer Mundo”, sería digno de las investigaciones realizadas con los recursos informáticos por Juan Pablo Bonta sobre la teoría y la crítica en los Estados Unidos (1).

A lo largo del siglo XX, ocurrieron sucesivas oleadas de apasionados estudios rescatando las contribuciones locales al Movimiento Moderno. Iniciados en los años treinta por Alberto Sartoris – quién incluyó obras del Continente en su Encyclopédie de l´Architecture Nouvelle –, se prolongaron en los catálogos editados por el MOMA de Nueva York: el Brazil Builds realizado por Philip Goodwin en 1942 y Modern Architecture in Latin America since 1945 de Henry-Russell Hitchcock. Luego, en los años sesenta, Brasilia atrajo la atención – positiva y negativa – de los historiadores, así como la relevancia de algunas personalidades: Carlos Raúl Villanueva en Venezuela – estudiado por Sybil Moholy Nagy –, y Clorindo Testa en la Argentina. Nikolaus Pevsner afirmó en aquel entonces (1963) que el Banco de Londres y América del Sur en Buenos Aires, constituía una obra digna de figurar entre las principales del “Primer Mundo” (2). Al recibir Luis Barragán en 1980 el codiciado Premio Pritzker, surgió una nueva ola de publicaciones difundiendo en Europa y Estados Unidos la producción latinoamericana, resumida en los aportes de Niemeyer, Legorreta, Barragán, Miguel Ángel Roca, Clorindo Testa, Ricardo Porro y Rogelio Salmona.

El Maestro Carlos Raúl Villanueva: Venezuela

Autores poco relacionados con el área – por ejemplo Kenneth Frampton, Manfredo Tafuri, Francesco dal Co, Josep Maria Montaner –, se aproximaron superficialmente al tema en busca de las estrellas – o negándolas –, aunque sin descubrirlas en su totalidad, como ocurrió con el brasileño Paulo Mendes da Rocha, recién iluminado al recibir el Premio Mies van der Rohe 2000 (3).

Valerie Fraser, se inscribe, a inicios del siglo XXI, dentro de esta corriente de estudiosos y críticos.Arriesgada tarea la de incursionar en un campo del conocimiento arquitectónico en el que araron en profundidad un grupo considerable de críticos locales. El cúmulo de libros, textos y ensayos publicados por Marina Waisman, Ramón Gutiérrez, Roberto Segre, Roberto Fernández, Silvia Arango, Arturo Almandoz, Francisco Liernur, Hugo Segawa, Ruth Verde Zein, Enrique de Anda, Carlos Eduardo Comas, Antonio Toca, Humberto Eliash, Mariano Arana y otros; definieron tesis y elaboraron documentos imprescindibles sobre el desarrollo de la arquitectura y el urbanismo de sus respectivos países.

Clorindo Testa: Biblioteca Nacional: Buenos Aires

La autora, al recorrer en varias ocasiones la región, conoció algunos de estos trabajos – aunque no todos los necesarios –, con el fin de madurar su visión personal sobre los temas tratados en el libro. Formada en historia del arte en Inglaterra, centró su atención sobre el vínculo entre la arquitectura y el Estado en México, Venezuela y Brasil entre los años treinta y sesenta; y también sobre la interrelación con las artes plásticas, tanto en las dos ciudades universitarias de Caracas y México D.F., como en las obras de la vanguardia brasileña – el Ministerio de Educación y Salud y la Ciudad Universitaria de Río de Janeiro – hasta Brasilia.

Aunque su análisis de la producción de los países citados no pretende alcanzar una exhaustiva profundización, logró algunos aportes novedosos: en México, señala aspectos desconocidos de la relación de José Vasconcelos con la arquitectura académica más que con la vertiente neocolonial, y presenta un dibujo original de O´Gorman (1932) – quizás antecesor del conjunto Pedregulho de Reidy – de un bloque de viviendas colectivas con servicios comunales; en Venezuela, aparece una foto inédita del pabellón realizado por Carlos Raúl Villanueva y Luis Malaussena en la Expo Universal de París de 1937, detacando además la figura de Cipriano Domínguez, aún poco difundida fuera de su país; en Brasil resulta provocativa la interpretación de la obra paisajística de Burle Marx, desde su intervención en el MES de Río de Janeiro (1938). Sin embargo, cabe señalar algunos aspectos que no resultaron totalmente esclarecidos en sus tesis.

Carlos Burle Max


No es fácil privilegiar tres países en el contexto latinoamericano sin referencia a las tendencias globales del período estudiado, tanto en lo que se refiere al apoyo estatal a obras significativas en el período de entreguerras – aunque no tuvieron gobiernos “fuertes”, Argentina, Uruguay, Colombia y Chile, promovieron edificios públicos de importancia –, como en el surgimiento de un movimiento “regionalista”, a partir de los años sesenta, resultado de la búsqueda de una identidad nacional latinoamericana.

Si bien la autora asume como paradigmas los edificios de la CEPAL en Santiago de Chile y las Escuelas Nacionales de Arte de La Habana – quizás sobre-valorizadas en su significación en el contexto latinoamericano –, el camino que ellas representaron fueron desarrolladas también por múltiples profesionales de cada país: Severiano Porto y Sergio Bernardes en Brasil, Fernando Martínez Sanabria, Rogelio Salmona y Laureano Forero en Colombia, Eduardo Sacriste y Claudio Caveri en Argentina, Julio Vilamajó y Mario Payssé Reyes en Uruguay, Enrique Seoane y José García Bryce en Perú, entre otros.

Rogelio Salmona: Colombia


En el epílogo del libro se emite un juicio injusto, superficial y descontextualizado sobre la crítica realizada por Roberto Segre a las Escuelas Nacionales de Arte, sin acudir a las fuentes bibliográficas recientes que justificaron el análisis ideológico de dicha obra, ajeno a todo vínculo conceptual con la entonces Unión Soviética (4).Existen significativas ausencias en la temática estructural – la relación Estado-Movimiento Moderno y el consecuente regionalismo – desarrollada por la autora en los tres países estudiados: México, Venezuela y Brasil. En el primero, sorprende la escasa presencia de Luis Barragán, sólo citado fugazmente, cuya obra resume en términos estéticos y conceptuales, las búsquedas iniciadas por O´Gorman y la Ciudad Universitaria.

Si bien puede afirmarse que el intimismo de Barragán poco tenía que ver con las iniciativas constructivas del Estado mejicano, resultó una obra paradigmática el Museo de Antropología de Pedro Ramírez Vázquez (1963), síntesis entre tecnología y tradicionalismo, seguido por el hotel Camino Real de Ricardo Legorreta y las iglesias de ladrillo de Carlos Mijares. Edificios que introdujeron el lenguaje regionalista en la dimensión urbana local (5).En Venezuela, hubiese sido interesante profundizar en la delicada relación entre Carlos Raúl Villanueva y el dictador Pérez Jiménez, haciendo alusión a la vertiente monumental que apoyó con mayor énfasis el gobierno, materializada en los proyectos de Luis Malaussena: la Escuela Militar y el Paseo de los Próceres, obras contemporáneas de la Ciudad Universitaria (6).

Asimismo, resultaron obviados los profesionales que continuaron la herencia del Maestro, con anterioridad a la realización del Metro, obra descrita por Fraser: Tomás Sanabria, José Miguel Galia, Jimmy Alcock y Carlos Gómez de Llarena, entre otros.Resulta incomprensible la presencia de múltiples errores en el estudio de la arquitectura brasileña, ante la profusión de textos, ensayos y documentos publicados sobre el tema. Al citar el texto de Lucio Costa, Razões da nova arquitetura, lo sitúa en 1930, como una conferencia en la ENBA, cuándo fue escrito en 1934 como propuesta para el curso de Urbanismo de la Universidad del Distrito Federal (7). Sobre el MES, tampoco es veraz la afirmación de que “la mayoría de los materiales fueron importados del exterior”. La construcción gruesa y las carpinterías metálicas fueron realizadas localmente y sólo se importaron los equipamientos técnicos y las luminarias.

También asigna la solución final del proyecto a Le Corbusier, cuándo ella fue elaborada por el equipo de arquitectos cariocas, bajo la éjida de Oscar Niemeyer (8). El boceto de Le Corbusier que aparece en la página 155, no se refiere al “segundo proyecto” del Maestro en la Explanada do Castelo, sino a la reproducción del edificio terminado, realizada a posteriori de la construcción del MES, publicada en la Oeuvre Compléte, que tanto irritó a Costa y Niemeyer (9). Al saltar en forma brusca de la arquitectura de Río de Janeiro a Brasilia, quedan incógnitas no resueltas sobre la producción de la década del sesenta. Las figuras de Alvaro Vital Brazil, los hermanos MMM Roberto (y no Milton) y Sergio Bernardes son fundamentales para comprender las alternativas de diseño que se contrapusieron a las imágenes formales de Oscar Niemeyer. Si bien en San Pablo, resultó esencial la presencia de Gregori Warchavchik para definir la Primera Modernidad, el “regionalismo” paulista es incomprensible sin la presencia de João Vilanova Artigas o Joaquim Guedes.

En resumen, cabe reconocer el esfuerzo significativo realizado por Valerie Fraser para interpretar algunas de las vertientes de la arquitectura moderna latinoamericana. Los defectos citados no empañan los objetivos del libro, de difundir la arquitectura de la región entre los investigadores del “Primer Mundo”, poco familiarizarlos con el tema. Sin embargo, el estudio de nuestra compleja realidad, implica un dominio más detallado de las fuentes elaboradas localmente en cada país, tanto sobre el arte y la arquitectura como sobre la madeja inescrutable de los fenómenos socio-económicos-culturales que definen el universo de lo “real maravilloso” latinoamericano. Sólo así, la superficialidad de lo very typical, se transforma en el descubrimiento profundo del multifacético paisaje arquitectónico que nos diferencia y caracteriza.

Notas

1 Juan Pablo Bonta (1933-1996), arquitecto y crítico argentino, profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Maryland, realizó un estudio sobre los historiadores y críticos de la arquitectura más importantes del siglo XX en los Estados Unidos, y como fueron citados y referenciados a lo largo de ese período, ordenando los datos estadísticos con la ayuda de computadoras. Juan Pablo Bonta, American Architects and Texts. A computer-aided analysis of the literature, MIT Press, Cambridge, 1996.

2 Francisco Bullrich. Arquitectura Argentina 1960/70, Summa, n. 19, Buenos Aires, octubre 1969, p. 37.

3 Nos referimos al juicio despectivo sobre la arquitectura brasileña que aparece en la obra de Manfredo Tafuri y Francesco dal Co, Architettura Contemporanea, Electa Editrice, Milán 1979, pág. 337; a la declaración de Kenneth Frampton, de desconocer a Paulo Mendes da Rocha en Malcolm Quantrill (Edit.) Latin American Architecture. Six Voices, Texas A&M University Press, Collage Station, 2000, pág. ix; y a los juicios emitidos por Josep María Montaner sobre los críticos locales en su nota “Crítica de arquitectura en Latinoamérica”, publicada en SUMMA+ 38, Buenos Aires, agosto/septiembre 1999, pág. 178. Cabe señalar que algunos scholars norteamericanos, como Quantrill – en su libro participan Marina Waisman, Fernando Pérez Oyarzún, Mariano Arana, Louise Noelle, Silvia Arango y Alberto Petrina -, y Koshalek, tuvieron el cuidado de apoyarse en los críticos de la región: Ver: Jorge Francisco Liernur, “ América Latina. Los espacios del “otro”, en Richard Koshalek y Elisabeth A. T. Smith, A fin de siglo. Cien años de arquitectura, El Antiguo Colegio de San Ildefonso, The Museum of Contemporary Art, Los Ángeles, México D.F., 1998.

4 Las críticas a las Escuelas Nacionales de Arte y a Brasilia se basaron más en los contenidos ideológicos que en el cuestionamiento a sus valores estéticos y a la capacidad creadora de sus respectivos autores. En aquel entonces (la década de los años sesenta), se veía el regionalismo formalista o esteticista como un freno a la necesaria modernización “apropiada” – parafraseando a Cristian Fernández Cox - de los países latinoamericanos. En el caso de Cuba, se identificaba la formación de la sociedad socialista con la posibilidad de emplear tecnologías y métodos constructivos que permitiesen resolver los acuciantes problemas habitacionales y él déficit de servicios públicos, dentro de las posibilidades económicas y materiales locales.. De ninguna manera los juicios emitidos tuvieron relación alguna con “la aproximación de Cuba a la Unión Soviética”. Además. la autora no recurrió a los dos principales libros escritos sobre el tema: Roberto Segre Diez Años de arquitectura en Cuba revolucionaria, Ediciones Unión, La Habana, 1970; y Arquitectura y Urbanismo de la Revolución Cubana, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1989.

5 Si la tesis de la autora consiste en demostrar que la arquitectura latinoamericana maduró una personalidad propia en las obras realizadas em la década de los años cincuenta, debía culminar su análisis con las corrientes y figuras que se desarrollan en la década del sesenta, y abren un camino contrapuesto a la pérdida de identidad que se produce con el tecnocratismo de las dictaduras militares y la influencia del International Style corporativo. Por ello, Ramírez Vázquez, Carlos Mijares y principalmente Ricardo Legorreta, constituyen la afirmación de los enunciados presentes en la Ciudad Universitaria y la continuidad de la estética de Barragán. Ver: Enrique X. de Anda, Historia de la arquitectura mexicana, G. Gili, México, 1995; Enrique X. de Anda (Coord.), Ciudad de México. Arquitectura: 1921-1970, Gobierno del Distrito Federal, México; Conserjería de Obras Públicas y Transportes, Sevilla, 2001.

6 La antítesis entre Villanueva y Malaussena no fue profundizada todavía, en la caracterización de los criterios asumidos por el gobierno de Pérez Jiménez en relación a la arquitectura. La vertiente monumental era, sin duda, más aceptada que la corriente de vanguardia identificada con la Ciudad Universitaria. Un indicio claro aparece en el rechazo oficial al monumento para el coronel Carlos Delgado-Chalbaud realizado por Le Corbusier, con el respaldo de Villanueva, que sería realizado por Malaussena. Ver: Silvia Hernández de Lasala, Malaussena. Arquitectura académica en la Venezuela moderna, Fundación Pampero, Caracas, 1990; Alejandro Lapunzina, “La Pirámide y el Muro: notas preliminares sobre una obra Inédita de Le Corbusier en Venezuela”, en Joseph Quetglas (Edit.) Massilia, 2002. Anuario de Estudios Lecorbusierianos, Fundación Caja de Arquitectos, Barcelona, 2002, p. 148-161.

7 Lucio Costa. Registro de uma vivência, Empresa das Artes, San Pablo, 1995, p. 108-116.

8 La documentación detallada sobre la evolución del proyecto del Ministerio de Educación y Salud está contenida en el libro de Mauricio Lissovsky y Paulo Sergio Moraes de Sá, Colunas da Educação. A construção do Ministerio da Educação e Saúde, Edições do Patrimônio, Ministério da Cultura, Fundação Getúlio Vargas, Río de Janeiro, 1996.

9 Le Corbusier tuvo conocimiento del edificio terminado al recibir en su estudio de Rue de Sévres a la ingeniera Carmen Portinho (1945), esposa de Affonso Reidy, que le mostró las fotos de la obra. Luego, reprodujo en la Oeuvre Compléte, el croquis que aparece en este libro. En la carta escrita por Lucio Costa en 1949, afirma “O esboço feito a posteriori, baseado nas fotos do edificio construído, e que você publica como se se tratasse de uma proposição original, nos causou, a todos, uma triste impressão”. En, Cecília Rodrigues dos Santos, Margareth Campos da Silva Pereira, Romão Veriano da Silva Pereira, Vasco Caldeira da Silva, Le Corbusier e o Brasil, Tessela/Projeto, San Pablo, 1987, p. 200.Roberto Segre, arquiteto e crítico de arquitetura, professor da Faculdade de Arquitetura e Urbanismo da Universidade Federal do Rio de Janeiro, onde é atual coordenador do PROURB



Adjunto tambien los siguientes links:

Articulo de la Arq. Mercedes Daguerre, (desde Milán) sobre la publicación de la Obra Completa de Eladio Dieste en Italia bajo el título Eladio Dieste 1917-2000.

Proyecto presentado en la Universidad Central de Chile, en la Facultad de Arquitectura, en el CEAUP, que es un interesante proyecto para enfocar el problema de la teoría arquitectónica.


Reflexiones sobre el urbanismo y la arquitectura latinoamericana. Rafael Lopez Rangel.